Conexiones Comunitarias En busca de un sueño
“Sea persistente y logrará lo que quiera en la vida.”
Al comenzar el otoño, muchos estudiantes sienten nostalgia por los meses de verano, llenos de sol y de buenos momentos con los amigos. ¿Qué hará Joe Moleski? Echará de menos un verano en el laboratorio, donde estudia una levadura. Aunque para algunos no parezca algo divertido, Joe no lo cambiaría por nada. Como biólogo y estudiante de premedicina en la University of Missouri-St. Louis (UMSL), finalmente está en el camino que hará realidad su sueño de devolver algo a la comunidad.
“Quiero generar una diferencia en la comunidad de hemofilia y en la vida de las personas,” explica. “Y la manera de lograrlo es asistir a la escuela, obtener buenas calificaciones y persistir en mis estudios. Puedo usar mi cerebro para mejorar la vida de las personas.”
Con un compromiso inquebrantable consigo mismo y con el apoyo de su familia, Joe trabaja arduamente todo el año para convertirse en médico y hematólogo y poder ofrecer un mejor futuro a chicos como él.
En este ciclo escolar, Joe llenará nuevamente su rutina diaria con clases y trabajo; pero también se cuidará al practicar con regularidad el ciclismo y el acondicionamiento muscular de resistencia,* vigilar su alimentación y seguir su plan de tratamiento. Además de una carga completa de 18 horas crédito, Joe trabaja de tiempo completo como técnico oftalmólogo, tarea en la que ayuda a realizar exámenes oculares, operaciones y mucho más.
Si se juzga por sus tremendo programa de actividades y rutinas, Joe podría parecer un muchacho al que siempre estudiar mucho. Pero él no tarda en refutar esa idea: nunca fue un estudiante nato. De niño, Joe faltaba con frecuencia a la escuela, usaba rodilleras y de vez en cuando recurría a las muletas debido a su hemofilia. Se sentía diferente y ridiculizado, no obtenía buenas calificaciones y, según dice, “odiaba” la escuela. La suya es una experiencia con que algunas personas con hemofilia podrían identificarse.
Fue durante su primer año en la secundaria que Joe se sorprendió a sí mismo. Cuando empezó a mejorar sus calificaciones en la clase de ciencias, se propuso sólo obtener notas A. Cuando las obtuvo, y disfrutó al hacerlo, fue como una revelación.
“Me pareció muy interesante,” dice. “Se sintió bien y me gustó la sensación. Entonces me dí cuenta de que podía usar esto para generar una diferencia.”
Cuando descubrió que tenía facilidad en cursos como el de ciencias y los disfrutaba, decidió inscribirse en la estudios postsecundarios básicos y seguir una carrera en ciencias y medicina. Se concentró en sus calificaciones durante el resto de la secundaria, se inscribió en clases de ciencia avanzada y presentó la prueba ACT.
Al terminar la secundaria, asistió a la institución de estudios postsecundarios básicos para ahorrar dinero Y después ingresó en St. Louis University antes de decidir, finalmente, que la UMSL era la escuela más adecuada en los aspectos económicos y allí podría estudiar ciencias.
Fue un largo camino, pero hoy está rodeado de profesores que “quieren que tenga éxito,” señala.
Trabajar para lograr una meta no siempre fue fácil para Joe. Ha tenido sus tropiezos en el camino. Sin embargo, todas esas dificultades le han dado algunas sorpresas gratas y motivación.
Uno de sus principales retos para continuar sus estudios ha sido cómo financiar su educación. Como conocía su realidad desde el principio, Joe sabía que tendría que financiarlos. Esto significaba vivir en el hogar familiar; investigar, solicitar y obtener becas escolares, y encontrar trabajo.
Luego de probar varios empleos, encontró su puesto de trabajo actual en el O’Donnell Eye Institute, en St. Louis. Lo que empezó como necesidad económica se convirtió en una oportunidad excepcional, gracias al director y oftalmólogo de la clínica, el Dr. Byron Santos.
“Tenía claro que quería dedicarme a algo relacionado con las ciencias y la medicina,” dice Joe. “Sin embargo, el Dr. Santos me motivó para estudiar medicina y me dijo qué necesitaba hacer para alcanzar ese nivel. Para mí, ha sido mi mentor y defensor. Me ha recomendado escuelas y me ha dicho qué asignaturas tomar. Incluso ha pagado mis libros cuando lo he necesitado. Realmente quiere ayudarme a lograr mi objetivo.”
Otro reto enorme para Joe fue tomar y aprobar las asignaturas que necesitaba para ingresar a la facultad de medicina.
En las dos primeras semanas de la clase de química orgánica, notoria por su dificultad, se topó con un muro.
“No podía con ella, por más que me esforzaba,” confiesa. “Sin embargo, luego pensé: ‘Joe, necesitas concentrarte y, si quieres ser médico, tienes que poder con esta asignatura. Así, concentré todas mis energías en ella. Al final, salí muy bien librado; pero no sólo eso, sino que acabé por tomarle gusto a la química orgánica. Ahora, es algo que realmente me encanta.”
Gracias a su satisfactoria experiencia con la química orgánica y al profesor de la materia, Dr. Alexei Demchenko, el gusto de Joe por las ciencias y el aprendizaje se consolidó. Aunque había pensado en una carrera de medicina, todavía no se daba cuenta de lo bien que encajaba en ese campo.
“Cuanto más se aprende sobre ciencias, más se aprende acerca de uno mismo,” asegura. “Una vez que se contempla el mundo a través de los ojos de la ciencia, todo se vuelve muy, pero muy interesante. Ahora estoy ansioso por aprender más. Incluso si no estoy seguro de que me guste una asignatura, quiero aprender de ella lo más que pueda. Es un apetito, una pasión que siento por la ciencia.“
Joe todavía tiene mucho camino por recorrer. El proceso de solicitud de ingreso a la facultad de medicina es largo, costoso y agotador. La facultad de medicina significa otros cuatro años. Como es probable que estudie una maestría o doctorado en química orgánica, esto representa tres años más. Finalmente, invertirá tiempo adicional en la residencia y la especialización.
Mientras tanto, Joe sabe que cuenta con la comida familiar todas las noches y el apoyo constante de su muy unida familia. Sabe igualmente que después de sus largos días de estudio puede relajarse los fines de semana con paseos en bicicleta, buena comida y buenos momentos jugando al billar americano o pool con sus amigos. Sabe también que si maneja su hemofilia podrá hacer lo que se proponga. Son muchos los retos que enfrentar; pero también muchas las sorpresas y fuentes de apoyo por descubrir. Joe encara todo eso con determinación y entusiasmo.
“Nada me detendrá,” afirma. “Nada.”
*Nota:No todas las actividades son apropiadas para todas las personas. No olvide consultar a su médico o centro de tratamiento antes de iniciar cualquier programa de ejercicio o participar en actividades deportivas. Si ocurre una lesión, comuníquese de inmediato con su médico o centro de tratamiento para recibir el tratamiento apropiado.

